Zumthor, el esencialista de lo sensual


Peter Zumthor

Arquitectura

El Pritzker (2009) habla de su particular método de trabajo y de sus últimos proyectos: un museo de arte en Los Angeles y una casa para El Hombre Araña. Y de su impensada admiración por Oscar Niemeyer.

Por MICHAEL KIMMELMAN THE NEW YORK TIMES

Almorzando en Los Angeles hace algunos meses con el actor Tobey Maguire y su esposa, Peter Zumthor se mostró imperativo, seductor y algo reservado, como de costumbre. El arquitecto suizo estaba en la ciudad para conversar sobre un nuevo diseño para el Los Angeles County Museum of Art y Maguire y Meyer lo habían invitado a almorzar para persuadirlo de que construyera una casa para ellos. Zumthor –que ha cumplido 67 años y desde hace tiempo elude encargos para construir casas para los ricos y famosos– lo pensó y llegó finalmente a la conclusión de que podría ser agradable hacer una excepción. Además, posiblemente imaginó que dejaría una marca en una ciudad donde han trabajado muchos otros grandes arquitectos. De modo que cuando les sirvieron el café, prometió echarle un vistazo a la propiedad, pero les pidió a Tobey Maguire (protagonista de El Hombre Araña ) y a su esposa que hicieran una gira por Europa para ver su trabajo y después lo visitaran en su estudio de Haldenstein para hablar de lo que habían visto. Entonces él decidiría si podía diseñar la casa; en realidad, si ellos podrían ser clientes suyos .

“Saldremos ahora mismo”, exclamó Maguire, levantándose a medias de su asiento como si se preparara para salir en aquel momento hacia el aeropuerto y abordar el primer vuelo a Zurich.

Zumthor es capaz de inspirar una reacción así. Hace un par de años, cuando ganó el Pritzker, la prensa lo declaró “profeta”. Y hace poco, él me dijo que consideraba que el premio era un reflejo de “una nueva orientación, la vuelta a la tierra, la vuelta a lo real, a la arquitectura en el sentido tradicional de construir cosas”. Y agregó: “yo creo que esa toma de conciencia está de vuelta”. Tal vez. en todo caso, como diseñador de algunos de los más sutiles y admirados edificios del último cuarto de siglo, Zumthor casi nunca trabajó en la oscuridad. Pero ha renunciado a ser una persona rimbombante, un andariego célebre. Y se ha colocado aparte, y según él cree, algo por encima de sus colegas más famosos. Aun desde una perspectiva superficial, sus obras difieren de las de Frank Gehry o Zaha Hadid o Jean Nouvel o Norman Foster porque no son ostentosas. Muchas veces no capturan al espectador a la primera mirada, porque son concebidas desde el interior hacia el exterior , por lo general a lo largo de varios años de esforzado trabajo. Además, como Zumthor dirige un estudio pequeño y no delega ni siquiera la elección de un picaporte, no ha aceptado muchos proyectos y la mayor parte de los que realizó no son muy grandes.

Peter Zumthor, en 2008, con la medalla imperial del Japón

Como escribió el crítico suizo Peter Ruedi, esos resultados podrían llevar a muchas personas a confundir a Zumthor con “un asceta”. Pero “él es todo lo contrario”, puntualizó acertadamente Ruedi, “el es un esencialista de lo sensual.” Cuando nos encontramos en su estudio, el arquitecto apareció media hora tarde de lo acordado, como si hubiera querido hacerme saber que tenía escaso interés en que escribieran sobre su persona. “Habitualmente los arquitectos prestan un servicio”, empezó diciendo, pasando así por alto los usuales cumplidos. “Implementan lo que otras personas quieren. Yo no hago eso. A mí me gusta desarrollar el uso del edificio junto con el cliente, en un proceso , para que mientras avanzamos nos tornemos más inteligentes.” No sólo al matrimonio Maguire – Meyer le ha pedido que haga un peregrinaje hasta Haldenstein, una diminuta mancha en el mapa de Suiza. A veces se dice que Zumthor vive y trabaja allí porque es solitario y retraído. Pero él vive y trabaja allí porque puede . Su estudio está dividido entre un par de edificios, uno de madera, y el otro un retiro casi monástico, de hormigón y cristal, situado en un pequeño terraplén frente al Rin, en la base de una elevada colina con vista a las montañas coronadas de nieve. Los arquitectos asociados trabajan intensamente, en un silencio absorto y también algo triste, mientras Zumthor medita ensimismado , en el lado opuesto de un jardín interior, de donde de vez en cuando sale música de Sonny Rollins o Iannis Zenakis.

Escaleras abajo, en el otro edificio, los arquitectos sudan tinta sobre los modelos para sus proyectos casi siempre excéntricos: por ejemplo, un monumento conmemorativo dedicado a las brujas en la región más septentrional de Noruega y un hotel de 48 habitaciones en pleno desierto de Chile, a unos 5 km por sobre el nivel del mar, y a gran distancia de cualquier otra vivienda humana.

El plano de Zumthor para el hotel se asemeja a un buñuelo aplastado, cosa que recordé cierta noche, cuando puntualizó, después de un par de tragos, que si bien su obra “se aproxima a Le Corbusier porque compartimos la misma cultura”, él desearía “hacer un diseño en la escala de Oscar Niemeyer ”.

vía Zumthor, el esencialista de lo sensual.

Entradas anteriores en ArquitecturaS dedicadas a Peter Zumthor:

Peter Zumthor: “Cuando trabajo vivo, y cuando vivo, trabajo” – Premio Pritzker 2009

Peter Zumthor recibió el premio Pritzker de Arquitectura – Buenos Aires

El arquitecto asceta · Reportaje: Peter Zumthor

Peter Zumthor: “Hay que hacer lo que uno quiere” – Premio Pritzker 2009

El Premio Pritzker (2009) desembarca en Buenos Aires

Peter Zumthor gana el Premio Pritzker · 2009

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El futuro de la arquitectura · NORMAN FOSTER – ELPAÍS.com


Norman Foster en Dresde en el año 2006 - Wikipedia

Norman Foster en Dresde en el año 2006 - Wikipedia

Reportaje: Arquitectura y Urbanismo

Sir NORMAN FOSTER

Una de los grandes figuras de la arquitectura mundial reflexiona sobre el futuro de las ciudades y cómo deben evolucionar hacia modelos más sostenibles para asegurar su supervivencia. Norman Foster se aventura a apuntar el destino de las urbes que habitaremos.

Alguien dijo una vez de mí que, si me hacían una pregunta, yo respondía con un dibujo, de modo que aquí propongo el bosquejo de un hada madrina con su bola de cristal para ver el futuro y una varita mágica para hacer aparecer lo imposible. Antes de empezar a usar sus poderes sobrenaturales, hay dos pasos importantes que podemos dar por nuestra cuenta. En primer lugar, comencemos con las realidades obvias.

Vivimos en un planeta que tiene cada vez menos cosas que ofrecer en una época en la que cada vez más personas, muchas todavía por nacer, van a querer cada vez más cosas. La capacidad de la tierra para proporcionar suficientes alimentos, agua y combustible (sobre todo los combustibles fósiles) está disminuyendo. Al mismo tiempo, la población de las economías emergentes, en especial China e India, está disparándose.

 

La cúpula del Reichstag de noche. Wikipedia

La cúpula del Reichstag de noche. Wikipedia

Ya existe una inmensa brecha entre la calidad de vida de las sociedades que se industrializaron en el siglo XIX y las que están haciéndolo ahora. Esta diferencia entre “los que tienen” y “los que no tienen” sólo puede eliminarse mediante un aumento masivo de la producción y el consumo de energía, sobre todo en esas economías emergentes. En el mundo interconectado en el que vivimos todos hoy, los problemas derivados de estas contradicciones también se comparten. Lo que ocurre “allí” nos afecta directamente “aquí”.

Por si el panorama que describo de desajuste entre “los fines y los medios” y “los ricos y los pobres” no fuera suficiente problema, tengamos en cuenta que estas contradicciones se producen en un periodo de cambio climático. Dicho cambio se ha atribuido a los efectos secundarios, contaminantes, de la industrialización actual y pasada de las sociedades más ricas. Las amenazas ambientales derivadas de esa realidad están siendo ya visibles y permiten prever varias perspectivas deprimentes para el futuro.

vía El futuro de la arquitectura · ELPAÍS.com.

 

Norman Foster, Diseñador del Mundo – Álbum (Especial) en ElMundo.es

Masdar Development – Foster + Partners

Abu Dhabi, United Arab Emirates, 2007

Entradas anteriores en ArquitecturaS:

Avanza la ciudad verde Masdar – Proyecto de Norman Foster

Norman Foster: ecológico y sostenible

La otra historia del gigante de la Gran Vía · ELPAÍS.com


Edificio Telefónica, en la Gran Vía. Hasta 1953 fue el edificio con más altura en Madrid. Foto: Wikipedia

Edificio Telefónica, en la Gran Vía. Hasta 1953 fue el edificio con más altura en Madrid. Foto: Wikipedia

Reportaje

El arquitecto del rascacielos de Telefónica amenazó con dimitir para preservar su aspecto. De Cárdenas se exilió tras la guerra. Sus hijas recuerdan la vida del edificio.  El inmueble de la red de San Luis recibió 120 impactos que el creador documentó en un plan

MARÍA MARTÍN – Madrid

Bucear en la biografía de Ignacio de Cárdenas (Madrid, 1898-Segovia, 1979) es encontrarse en un mar de contradicciones. El arquitecto pasó gran parte de su vida nadando a contracorriente en defensa de sus ideas y, sobre todo, de su criterio artístico, muy avanzado para la época.

El padre de De Cárdenas, que pertenecía a la nobleza criolla, fue un periodista nacido en La Habana que emigró a Madrid en el siglo XIX. De su familia de 16 hermanos, surgieron, entre las mujeres, siete vocaciones religiosas. Y él “era el único de su familia que tiraba, ya no a la izquierda, sino al centro”, recuerda su nieto Juan Manuel Matute de Cárdenas.

Su familia poco quiere hablar de los conflictos que provocaron en casa las ideas de su padre en un momento tan convulso como la Guerra Civil, pero los hubo y graves. “Es una herida ya cicatrizada y mi padre nunca habló con rencor”, resuelven Inés y Elena de Cárdenas, las únicas hijas del arquitecto que quedan vivas.

Menos dolorosas, pero igual de conflictivas fueron las discordias entre De Cárdenas y sus jefes durante la construcción de su primera obra, “su hija la mayor”, como él llamaba a la Telefónica.

La construcción del que, dicen, fue el primer rascacielos de Europa, de casi 90 metros de altura, fue un encargo de la International Telephone and Telegraph Company (ITT) para que su filial española instalase allí la primera central de telecomunicaciones del país. La estética del edificio, así como su ubicación, tenían un claro objetivo: halagar a posibles accionistas, una clase burguesa y conservadora.

El proyecto se encargó inicialmente en 1925 al afamado arquitecto Juan Moya, diseñador de la fachada de la Casa del Cura, que impuso que De Cárdenas, su joven alumno de 27 años, colaborase con él y compartiese honorarios. Según contó el mismo De Cárdenas en sus diferentes escritos, recogidos en el libro de Pedro Navascués sobre el edificio, Moya se lanzó a una decoración demasiado barroca de la fachada, encuadrando cada ventana con hojarasca retorcida, conchas y angelotes, lo que empezaba a espantar al joven arquitecto. “Como la Telefónica quería que hiciésemos algo muy español, nos inclinamos al Barroco de Madrid. Moya gozando con hacer otra vez algo muy barroco y yo aguantando mis aficiones a lo que entonces se llamaba estilo cubista, harto de tanto Renacimiento español”.

vía La otra historia del gigante de la Gran Vía · ELPAÍS.com.

“Cuando bombardeaban, papá tenía que estar allí”

El primer rascacielos de Europa

POR MIGUEL OLIVER
FOTOS IGNACIO GIL
MADRID. El Edificio Telefónica «nació» en Nueva York. Su arquitecto, Ignacio de Cárdenas, lo concibió tras un estudio previo realizado en el estudio de Lewis S. Weeks en Manhattan. De ahí su inspiración americana. Situado en el número 28 de la Gran Vía, se construyó entre 1926 y 1929. Desde entonces no sólo fue el edificio más alto de Madrid -con sus 89,30 metros y sus 15 plantas de techos altos-, sino también el primer rascacielos de Europa.
Su hegemonía en la capital duró casi 25 años -hasta 1953-, cuando se inauguró el Edificio España, en Plaza de España, con 117 metros.
Ignacio de Cárdenas era responsable del departamento de edificaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España. Para proyectar el nuevo edificio viajó a Estados Unidos, donde se reunió con su homónimo de la compañía telefónica norteamericana. De ahí deriva la inspiración yanqui del edificio. Sin embargo, fue matizada por Cárdenas en el proyecto definitivo.

Los edificios más altos de Madrid

La vida urbano-rural · ELPAÍS.com


La vida urbano-rural / Foto: TOMAZ GRECORIC | ElPais.es

La vida urbano-rural / Foto: TOMAZ GRECORIC | ElPais.es

REPORTAJE: Diseño

A. Z.

Entre lo urbano y lo rural, alejada de los cinturones urbanos, pero rodeada de vegetación y no de autopistas. Así es la urbanización Backbone, la nueva propuesta del estudio liublianés Ofis -fundado por Rok Oman (1970) y Spela Videcnik (1971) en 1998-. El objetivo era encontrar domicilios para una generación sin casa, la suya. Y la respuesta de los arquitectos fue construir no una casa sino un lugar. A las afueras de la capital eslovena y actualizando la arquitectura rural tradicional, estas viviendas de 110 metros en dos plantas tienen estructura de hormigón y cubierta con estructura de madera. La planta baja es una gran sala: 55 metros cuadrados para alojar un comedor, una sala de estar y una cocina. La superior consta de tres dormitorios, un vestidor y dos baños. Una terraza, de madera, actualiza la idea de la galería tradicional de los países fríos. El coste de 180.000 euros permite que familias treintañeras puedan divisar en el horizonte algo más que la losa de una hipoteca.

vía La vida urbano-rural · ELPAÍS.com.

Los inspiradores del Pompidou · Archigram · ELPAÍS.com


Dibujo de Walking City, uno de los proyectos futuristas de Archigram.

Dibujo de Walking City, uno de los proyectos futuristas de Archigram.

Reportaje

Valladolid acoge una muestra sobre la escuela arquitectónica Archigram

LAURA CANTALAPIEDRA – Valladolid

En las últimas décadas, la alta arquitectura ha descendido para jugar un papel trascendente en la vida pública. Aeropuertos, puentes, bodegas, edificios emblemáticos, viviendas sostenibles, han salido de los estudios de las estrellas del circuito actual, que en su época de mayor esplendor, crearon en Londres el grupo Archigram. Gente como Peter Cook, Warren Chalk, Ron Herron, Dennis Crompton, Michael Webb y David Greene, fueron los artífices de este movimiento, que enhebraba las palabras ARCHItecture y TeleGRAM y proponía una arquitectura profundamente tecnológica, realizada con nuevos materiales industriales, e indicativa de un modo de vida despreocupado y utópico. Más de cuarenta años después se presenta en Valladolid una retrospectiva de este colectivo. Un resumen de la historia de este importante movimiento a través de dibujos, maquetas, documentos y planos.

Archigram era al principio futurista, antiheróico y pro-consumista, y se inspiraba en la tecnología para crear una realidad con proyectos hipotéticos. Experimentaba con medios desechables, cápsulas espaciales e imaginería del consumo masivo. Sus obras ofrecían visiones seductoras de un glamouroso futuro de maquinas. Los temas sociales y ambientales quedaron olvidados. El movimiento bebía de las ideas del arquitecto italiano Antonio Sant’Elia, que imaginó un Milán futurista en su Città Nuova, y cuyas líneas, mezcladas con los conceptos de Archigram, fueron inspiración para el Pompidou, de Renzo Piano y Richard Rogers.

Una de las más famosas utopías del grupo fue la Plug-in City de 1964. La megaestructura de una ciudad dentro de la que idearon una universidad que crecería con el tiempo y cuyas aulas se instalarían o desmontarían según necesidades puntuales. Así, a medida que la gente tuviera más oportunidad de comunicarse a través de los ordenadores, el espacio sería el silo de almacenamiento de la información.

vía Los inspiradores del Pompidou · ELPAÍS.com.

ARCHIGRAM
Architects (1961-1974)

Tumbados en el templo · ELPAÍS.com


Banco-cama para iglesia de Curro Claret.- XAVIER PADRÓS - ElPais.es

Banco-cama para iglesia de Curro Claret.- XAVIER PADRÓS - ElPais.es

REPORTAJE: Diseño

El diseñador Curro Claret propone a las iglesias el polivalente banco-cama

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid

Que la iglesia sea de verdad la casa de todos ¿será cuestión de diseño? Sin ánimo de frivolizar, el último proyecto del diseñador Curro Claret (Barcelona, 1968) propone reconvertir las iglesias en albergues para los necesitados. Ya lo fueron en el pasado. Durante siglos, las catedrales permanecían abiertas las 24 horas del día. “La de Santiago de Compostela permitía que, al final del camino, los peregrinos pudiesen descansar dentro, donde ofrecía cobijo esporádico y protección”, explica. Claret recuerda también que en 2001 las distintas iglesias de Barcelona fueron ocupadas, pacíficamente, por numerosos inmigrantes no para dormir sino para reivindicar la regularización de su precaria situación. Por eso el diseñador apunta que la propia Iglesia institución se refiere a menudo a la iglesia edificio como a la casa de todos.

vía Tumbados en el templo · ELPAÍS.com.

Web del diseñador industrial Curro Claret. (Inglés – Español)

La hondura de lo extraplano · ELPAÍS.com


Estanterías Quadrant de ABC Reoler, distribuidas por Wikinsa.

Estanterías Quadrant de ABC Reoler, distribuidas por Wikinsa.

REPORTAJE: Diseño

Se imponen los objetos que pretenden funcionar como simple marco y huyen de cualquier protagonismo

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid

Los jardines irritaban al pintor Piet Mondrian. Solía pedir que le cambiaran el lugar en la mesa si tenía que sentarse mirando uno. Sus amigos aseguraban que era un mecanismo de defensa. Desde que se había empeñado en ser un neoplasticista riguroso quiso olvidarse de los años que había pasado observando jardines. Y pintando árboles. El diseño extraplano, por el que están apostando hoy varias empresas, podría derivar del neoplasticismo. Pero ése no es su problema. El problema del diseño extraplano, como el de cualquier gesto marcado, es que algún diseñador, o cliente, trate de imponerlo. O de imponérselo.

Es lógico que una línea decorativa austera, sobria y escasa despierte incredulidad. Puede que, a quienes no hayan usado nunca muebles de esas características, lo extraplano les parezca limitado, forzado, mutilado incluso. Sin embargo, lo extraplano podría invitarles a dudar de cuanto consideran cómodo. Los clásicos del diseño valoran ese paisaje evanescente como un signo de madurez. Las estanterías, las vajillas o las sillas que sólo quieren funcionar como marco y que huyen de cualquier protagonismo para cedérselo a los libros, a la comida o las personas que los ocupan son, al diseño, como el impagable paso atrás del reportero que desaparece tras una noticia. No se puede pedir más.

vía La hondura de lo extraplano · ELPAÍS.com.